Nueva colección 'La canción más bonita'

Para la nueva colección de Ukelele little, he escrito un pequeño relato que cuenta una bonita historia sobre un marinero y una sirena, que son todo corazón. A partir de este relato, el ilustrador Albert Arrayás ha realizado unos dibujos maravillosos que han servido para ilustrar una nueva serie de cojines y sonajeros. Nos encanta el resultado! Y a vosotros?
 

La canción más bonita

Había una vez un marinero soñador que le encantaba salir a navegar las noches de luna llena, cuando una luz mágica se reflejaba sobre el mar.

Se deslizaba mar adentro, acompañado por un pequeño ukelele que había encontrado de viaje por tierras extrañas. Al llegar a un buen lugar, tiraba el ancla y componía canciones con voz dulce y tocar melancólico.

En el fondo del mar había una sirena de cabello largo color coral que cuando veía salir la luna tan redonda, ya le esperaba para poderlo escuchar. Sólo tenía un deseo y era aprender a tocar ese instrumento que tanto le gustaba y la hacía sonrojar.

Sus amigos siempre estaban a su alrededor, una estrella marina enredada en el cabello, un caballito de mar y una multitud de pececillos que nunca la dejaban sola. ¡Y cómo la querían! No deseaban nada más que ver su sueño hecho realidad. Una noche, mientras disfrutaban de la cantinela del marinero, la estrella y el caballito se agarraron a la cuerda del ancla para subir hasta el barco.

Al encontrarlos el marinero, divertido, les preguntó qué hacían fuera del agua... El caballito 
vivaracho le explicó la historia de la sirena. Le contó que se derretía por su música y por aprender a tocar aquel curioso instrumento.

Bajo el agua la sirena extrañada, buscaba a sus amigos por todas partes y cuál fue su sorpresa al encontrarlos junto al marinero. Él le dijo que no tuviera miedo, que nada le haría más feliz que disfrutar con ella las noches de luna llena aprendiendo a tocar juntos la música del mar.

Así fueron pasando los meses, con sus días y sus noches. Hicieron muchas canciones, cada una mejor que la anterior, hasta componer la canción más bonita que se ha escrito nunca. Tan bonita era, que aún ahora cuando la tocan, las olas se detienen, las estrellas brillan con más intensidad y la luna emocionada, llora sobre el mar.

 

Clara Moranta Martí 


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